Valores básicos de la Cooperación

La Doctrina Cooperativa enfatiza unas ideas básicas, presentes en la práctica cooperativa: igualdad, justicia, ayuda mutua, esfuerzo propio, emancipación económica y social. La práctica de estas ideas se manifiesta de diversas maneras dependiendo de las condiciones económicas, políticas y culturales de las cooperativas.

Además, forman parte de la "cultura cooperativa" ciertas normas éticas básicas como la honestidad, responsabilidad social, pluralismo, democracia y constructividad. Estas caracterizan las relaciones entre los/as socios, así como la relación de la cooperativa con su matrícula de socios/as, otras cooperativas y la comunidad.

Las cooperativas están basadas en los valores de la ayuda mutua, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad. En la tradición de sus fundadores, los socios cooperativos hacen suyos los valores éticos de la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y el amor al prójimo.

Las cooperativas deben visualizarse a sí mismas como organizaciones basadas en:
La actividad económica dirigida a satisfacer las necesidades del ser humano.
Este postulado expresa que la acción de las cooperativas debe ir dirigida hacia la satisfacción de las necesidades de la gente común, los trabajadores, los agricultores, los consumidores, los pescadores, etc. Incluye la responsabilidad para el manejo de los escasos recursos humanos, económicos y ambientales por el hecho de que la acción cooperativa se fundamenta en el ahorro de las clases pobres. Asimismo las cooperativas orientan su acción al mejoramiento de las condiciones de vida de la población mundial que se encuentra en situación de relativa pobreza.

La democracia participativa
Este valor destaca el rol de las cooperativas para contribuir a las relaciones democráticas entre las personas sirviendo como "escuela de democracia" y como "instrumento de democracia económica". Hay que dedicar especial atención a los aspectos participativos de la democracia y a las nuevas formas de organización, la participación de la mujer, los jóvenes y empleados de la cooperativa.

La responsabilidad social y ética
Cuando un grupo de personas establece una cooperativa, o ingresa a la misma, asumen responsabilidad por sus propias condiciones de vida y las de su comunidad. Ante el desarrollo creciente del individualismo y la economía de mercado privado, adquiere hoy mayor relevancia poder contar con organizaciones capaces de articular y defender las necesidades de los sectores más humildes y débiles de la población. La cooperativa es la organización de la comunidad con la que cuentan sus socios para cumplir con la responsabilidad social que asumen.

El desarrollo de los recursos humanos
La meta de consolidar el respeto a la dignidad del ser humano y proveerle voz, tanto individual como colectivamente, para impactar el mejoramiento de las comunidades, implica además que el modelo cooperativo tiene su fundamento en el trabajo del ser humano y no en su explotación por el capital. Las normas y políticas internas de una cooperativa deben reflejar su objetivo de velar porque el ser humano sea más importante que el dinero.

La Colaboración entre cooperativas a nivel regional, nacional e internacional
Este valor constituye una herramienta vital para asegurar la constante expansión y penetración del modelo coperativo a nivel municipal, regional y mundial. Este aspecto es sumamente importante porque las cooperativas tienen ante sí el reto de demostrar que constituyen una alternativa real de carácter mundial basada en el ser humano frente a las corrientes neoliberales que pretenden dirigir la economía del mundo y que se basan en la creencia de que el lucro, el dinero, el capital, tienen más importancia que el ser humano, lo cual es contrario a la doctrina cooperativista.